Peces que vienen en Verano
En el mar Mediterráneo, al igual que
en cualquier otro mar u océano, se pueden diferenciar dos grandes ecosistemas o
ambientes: el ecosistema pelágico (del latín pelagus, alta mar) y el
bentónico (del griego benthos, profundidad). El ecosistema pelágico incluye
los organismos que viven en la masa de agua sin dependencia alguna del fondo. En
oposición a los seres de las aguas libres, tenemos las especies que dependen
del fondo, en mayor o menor grado, para su existencia, y que se agrupan en el
llamado ecosistema bentónico.
El ecosistema pelágico se correspondería con las zonas de alta mar, donde
escasean los nutrientes y se dan más dificultades para el desarrollo
biológico. Sin embargo, resulta sorprendente la riqueza y diversidad de
criaturas en un ambiente tan pobre. La cadena alimenticia en estas comunidades
se basa en los aportes de energía del plancton.-del griego plagktos, errante-,
millones de diminutos organismos de formas irregulares que viven suspendidos en
el agua y se mueven con las corrientes. De entre los organismos del plancton
podemos distinguir las plantas o fitoplancton, que son devoradas por el plancton
animal o zooplancton.-formado en gran proporción por crustáceos. Mediante el
proceso de la fotosíntesis, el fitoplancton sintetiza materia orgánica,
sirviéndose para ello de la luz aportada por el sol, la clorofila de la que son
portadores y los nutrientes inorgánicos presentes en el medio. Desempeña el
mismo papel que los vegetales terrestres. El fitoplancton únicamente se
encuentra en las capas más superficiales e iluminadas del mar.

Especies tan conocidas por todos como la sardina, la alacha o la anchoa se
alimentan de plancton. Son peces pelágicos de pequeño tamaño y coloraciones
azuladas y plateadas. El mismo alimento, aunque en grandes cantidades, recibe el
rorcual común, uno de los animales vivientes más grandes del mundo: puede
llegar a medir 22 m. y pesar hasta 55 toneladas. Se trata de una especie
cosmopolita y es la única ballena que puede ser observada en aguas del canal de
Baleares, seguramente procedente del Atlántico. En el archipiélago balear y su
canal hay habitualmente avistamientos de rorcuales y algunos hallazgos de
ejemplares muertos Formentera en 1994, Colònia de San. Pere en 1996, Favàritx
en 1999. El avistamiento más espectacular de rorcuales comunes se produjo en el
litoral de Palma en el año 1985, cuando tres ejemplares entraron por error en
el puerto de Palma y permanecieron allí durante unas horas. En los meses de
Verano es habitual ver ballenas al sur de Formentera, rumbo a las costas de
Italia, es un espectáculo increíble.
El rorcual, al igual que el resto de ballenas, en lugar de dientes posee
centenares de láminas córneas -barbas- que actúan como filtro y retienen
millones y millones de pequeños organismos. En las zonas de alta mar alrededor
de las Baleares, además del rorcual común se pueden encontrar otras especies
de cetáceos como el cachalote, el calderón o ballena piloto, y el delfín de
Risso.

En alta mar también anida uno de los depredadores más temidos del
Mediterráneo, la tintorera. Es un bello tiburón que posee un cuerpo alargado
de entre 3 y 4 m., de color azul intenso, con el hocico puntiagudo y la boca
provista de una sola fila de dientes triangulares y dentellados. Ágil y voraz
depredador, se alimenta de peces y cefalópodos (pulpos y calamares) además de
aprovecharse de los desechos de los barcos o las presas retenidas en las redes
de pesca.
Otras especies de tiburones que habitan las zonas de alta mar próximas a las
IslasBaleares son el marrajo, el tiburón blanco y el enorme tiburón ballena o
peregrino. Este tiburón es el mayor de nuestras costas y uno de los más
grandes del mundo -puede llegar a medir hasta 10 m. de longitud. Posee un cuerpo
alargado y grueso, y su boca es amplia y está provista de numerosos y diminutos
dientes. Se alimenta exclusivamente de plancton, que captura mediante la
filtración de grandes cantidades de agua. Aunque rara vez se acercan a la
costa, hay constancia de algunas capturas de tiburón peregrino, como la del
año 1939 en los alrededores de la isla de Dragonera, cuando se pescó uno que
pesaba cuatro toneladas.
Otros habitantes típicos de las zonas de alta mar son los peces pertenecientes
a la familia de los escómbridos, como el bonito, la caballa o el atún. Son
criaturas de tamaño mediano o grande -entre 35 cm. y 4,5 m- que acostumbran a
formar densos bancos de cientos de individuos.