TIBURÓN

 

 

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Los que alguna vez habéis tenido la oportunidad de nadar entre tiburones me entenderéis a la primera, se siente una sensación de indefensión absoluta, de nada vale las indicaciones del instructor o del guía, sientes que te pueden destrozar cuando quieran, los ves pasar tan grandes y tan cerca que te entra complejo de hormiga. 

Pero ni sus hileras de dientes cortantes, ni su perfecta forma hidrodinámica les han permitido escapar de los pescadores a lo largo de la historia.

En Europa se pescan con palangre, es muy habitual ver a los pescadores  de pez espada descargar tiburones, en el Cantábrico la pesca del marrajo o Caila es algo común.

Ahora con el problema de la flota en aguas de Marruecos, parece que ha decrecido el problema, ya que hasta hace dos años, se podían ver centenares de tiburones en la lonja de Algeciras, Cedeira y otros puertos importantes de descarga diaria de pescado fresco.

Los pescadores deportivos tenemos prohibida la pesca de Palangre, aunque en según que zonas de la Península con menos control y presión por parte de las autoridades, aun se sigue practicando, de hecho yo podría nombrar algunas.

 

 

 

El desarrollo de esta pesca tuvo, por supuesto, una finalidad económica. En la década de los cuarenta el aceite del hígado de tiburón, rico en vitamina A, constituía un producto de gran demanda en el mercado mundial. Diez años después la vitamina A sintética les dio una tregua a los tiburones, aunque no por mucho tiempo ya que en los años setenta empezó a despertarse interés en el mundo occidental por el consumo de las aletas, utilizadas desde tiempos remotos por los chinos para preparar platillos exquisitos.

Aunque no siempre se aprovecha en su totalidad, el tiburón tiene múltiples usos. Su carne se consume fresca, o salada y seca como un sucedáneo del bacalao; su piel, que ha servido como lija, ahora alcanza un buen precio pues se utiliza para confeccionar artículos de cuero; sus dientes se usan en adornos, armas o rituales; el hígado y las aletas se utilizan con los fines ya mencionados, además de que del hígado también se extrae el "squalene" (sustancia usada en la industria de los cosméticos y en farmacología); y la córnea se ha usado experimentalmente para trasplantes a humanos. Por último al esqueleto cartilaginoso algunas personas le atribuyen propiedades curativas.

 

 

 

Sobre este tema del cartílago de tiburón existen fuertes controversias. Se habla del polvo, cápsulas y pastillas hechas con el cartílago como un remedio contra el cáncer, y también se le conceden propiedades para combatir la artritis reumatoide, el lupus y la osteoporosis. Las opiniones al respecto son divergentes; algunos médicos aseguran haber logrado mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer administrándoles esos productos, otros dicen estar decepcionados de tales preparados. En cambio, todos los médicos entrevistados coinciden en haber obtenido respuestas muy favorables en la cura de la artritis reumatoide.

El tiburón no tiene huesos. Todo su "esqueleto" está formado por cartílagos, un hecho que explica su flexibilidad cuando nada. Tiburones y lampreas son representantes supervivientes de las más primitivas formas de peces.

Hace 400 millones de años. Los océanos rebosaban de peces, que por aquel entonces eran la forma de vida más desarrollada. Muchos de esos peces primitivos tenían ya esqueletos óseos. Muchos eran cosas enormes con cabezas y cuerpos blindados, y ahora se hallan extintos. Esos peces óseos (que ahora incluyen a todos excepto tiburones y lampreas) evolucionaron en agua dulce y sólo más tarde se trasladaron al océano.



 

 

Al parecer existen pocos estudios publicados acerca de las experiencias clínicas del uso del cartílago en la medicina, por lo que convendría ampliar este campo de investigación, sobre todo en las áreas donde se han obtenido mejores resultados. Sin embargo las píldoras y el polvo ya se producen y consumen en varios países.

 De las 350 especies de tiburón que existen en el mundo, aproximadamente 100 viven en aguas mexicanas, y de esas unas 40 se utilizan comercialmente, aunque algunos autores aseguran que son apenas trece las que más se capturan. Entre ellas se cuentan el tiburón chato, la cornuda, el cazón de ley y el tigre. Algunas especies como el tiburón nocturno y el tiburón oscuro también se capturan en determinadas temporadas cuando se encuentran con más abundancia cerca de la costa.  

 

 

 

Cuando se piensa en la lenta tasa de crecimiento y el bajo potencial reproductivo de los tiburones, su indiscriminada y abundante captura resulta preocupante, aún cuando según algunos expertos ninguna especie de tiburón se encuentra en peligro de extinción. Muchos tiburones son capturados sin haber tenido la ocasión de reproducirse; más aún, con frecuencia las áreas de reproducción coinciden con las áreas de captura, ya que al acercarse algunas de las especies de tiburón para parir sus crías o poner sus huevos, los pescadores aprovechan la oportunidad para con sus artes de pesca (redes o palangres) capturar cientos de ejemplares. Hembras preñadas que son sacadas a cubierta abortan sus crías en ese momento.

 

 

 

 

Los pequeños tiburones requieren que ciertas etapas de su desarrollo transcurran cerca de la costa, y durante ese tiempo están muy expuestos a los depredadores y a los cambios ambientales. Peligros semejantes corren los huevos de las hembras ovíparas, que pueden ser víctimas de descargas industriales o de asentamientos humanos. Por eso urgen que se lleven a cabo estudios sobre las características biológicas y de comportamiento reproductivo de cada especie, absolutamente necesarios para recomendar medidas adecuadas para asegurar su perpetuación. Por lo pronto tal vez sería oportuno dictar algunas vedas con objeto de proteger las etapas de reproducción de las especies cuyos hábitos ya se conozcan, así como cuidar sus áreas reproductivas.

 

 

 

Aunque la pesca del tiburón  se realiza en nuestras aguas mar afuera, especialmente por parte de los profesionales. Muchos tiburones todavía se venden en el mercado como pez espada.

Tanto en el Océano Pacífico como en el Golfo de México el tiburón se pesca solamente durante ciertas épocas del año, debido a que es un recurso que se desplaza según sus hábitos migratorios. No pasa lo mismo en el Mediterráneo ya que los recursos son más limitados.

Es muy importante que cada tiburón capturado se aproveche totalmente, aunque para ello sea necesario facilitar la comercialización de los elementos que no tengan una fácil salida para las comunidades pesqueras, como podrían ser a veces la piel o hasta el propio cartílago. También es imprescindible fijar a los pescadores una cuota de la cantidad de tiburones adultos que pueden capturar, siempre teniendo en cuenta que esta pesca se realice después de la temporada reproductiva

Hay que señalar que aún no se cuenta con registros estadísticos de captura de tiburones por especies, ni tampoco existen evaluaciones de las poblaciones que viven en aguas patrimoniales españolas que sustenten a nivel nacional la estimación de este recurso. Los tiburones, como organismos tope en la pirámide trófica marina, tienen una importante función al mantener un control en las especies de las que se alimenta. Si en un ecosistema se eliminan estos depredadores, puede surgir una competencia entre las presas que han perdido su depredador, que provoque la eliminación sistemática de las especies "presa" menos competitivas. Como se deduce, los efectos de una pesquería excesiva de tiburón afectaría la estructura de su ecosistema.  

 

 

 

 

 

Convendría, por lo tanto, ofrecer respaldo a los estudios de tiburón, especialmente los relacionados con especies comerciales, a fin de poder conocer el impacto de las pesquerías y otras presiones humanas. Las leyes adecuadas que garanticen el buen uso de este recurso en el presente, permitirán a los tiburones proseguir en el futuro su magnífica historia evolutiva.

Los tiburones, elasmobranquios de esqueleto cartilaginoso, son animales con un pasado evolutivo de 400 millones de años. Su amplia distribución en todos los mares del mundo, así como el valor de su carne, aceites, aletas, etc, los han hecho blanco de los pescadores, sobre todo durante el siglo XX.