Isla de Tagomago

 

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Mi experiencia  seria en mar comenzó hace unos años, año 1991, hacia un año que había adquirido un Menorquín 43 barco de 8.60m. de eslora, barco muy marinero. diseñado para el Mediterráneo, con un navegar dulce, acorde a las aguas donde iba a navegar. Entonces estos barcos los fabricaban con cascos   de mucho mas peso, este en concreto desplazaba 9 tm. y algo falto de motor, el mío en cuestión llevaba de origen 2 motores atmosféricos de 50 Cv. La velocidad de crucero era de 9 nudos.

Iniciamos la singladura tres embarcaciones, Trébol 2 que zarpó conmigo desde Puebla Farnals y San José que se unió a nosotros desde Valencia a unas 20 Nm.

Teniendo en cuenta que la singladura hasta Santa Eulalia del río constaba de 104 millas, era una aventurita, algo que parecía interminable, sobre todo si además la travesía la hacíamos de noche huyendo del viento de verano que azota nuestras costas, salimos a rumbo a Punta Moscarte, la punta del faro de Portinax.

 En esta época empezaban a montarse los primeros navegadores con tecnología GPS, entonces éramos pocos los que utilizábamos el LORAN C, yo llevaba uno instalado y para mi desgracia se quedó sin señal a mitad de travesía, iba controlando el rumbo y la distancia recorrida cada hora comprobando que todo iba bien, aquello era navegar.

Que ilusión de patrón, cuando amaneció y avistamos Ibíza en el horizonte, fue algo inenarrable tras los nervios de toda la noche navegando, con dos niños de 6 y dos años durmiendo a bordo, mis hijos, y con un compañero de singladura que te pregunta cada cuarto de hora cuanto nos queda para llegar.

Luego he cruzado el canal siempre de noche en muchas mas ocasiones, algunas veces con mala mar y nunca ha sido igual. Ahora con las ayudas a la navegación es lo que llamaríamos un paseo en barco.

Toda esta explicación viene a cuento de la isla de Tagomago, bien tuve la suerte de recalar en el Puerto de Santa Eulalia del río, fue el primer año que lo abrieron al publico, aún estaba en obras y no se podían utilizar todos los pantalanes para amarrar, tuve la suerte conocer a muchas personas, increíblemente buenas, amables y amigos de sus amigos, como por ejemplo: Tito, Tony y su esposa Montse, Carlos, Miguel, Juan, Paco, y otros muchos mas, que hicieron nuestra estancia en Santa Eulalia mas agradable.

Consecuente a estas amistades tuve la oportunidad de ir a la isla de Tagomago, entonces propiedad de una familia alemana, que nunca había visitado la isla y que había construido un chalet impresionante con piscina incluida, que llenaban con agua de mar subida por un sistema de bombeo que la subía hasta una altura superior a los doscientos metros. La propiedad estaba guardada por Juan, celoso guardián de la propiedad de sus patronos a los que nunca había visto, pero Juan es un gran amigo de Tito, y Tito un gran amigo mío, así hemos tenido la oportunidad de disfrutar de estancias inolvidables en la isla.

Ahora los propietarios la han vendido a una cadena internacional de discotecas PACHA, pero las vivencias que tuvimos allí mi familia y yo no nos la quita nadie. Solo me queda que decir GRACIAS a mis amigos de Ibiza.