El Skrei o bacalao nómada Noruego

 

 

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Es realmente tremendamente hermoso, tremendamente inquietante yextremendamente salvaje, exactamente como uno se imagina siempre el Ártico. El tesoro que atrajo hasta aquí a los hombres hace seis mil años y permitió que sobrevivieran en el extremo más meridional del Océano Ártico: el bacalao de invierno. En la actualidad, aquí lo llaman "skrei", lo que viene a significar "el nómada".

Nos encontramos en las Lofoten, un pequeño archipiélago en el norte de Noruega, en pleno mar abierto, en medio del invierno, inmersos en un mundo, cuya belleza romántica se nos antoja tan irreal que hasta olvidamos que estamos en el presente.

Es difícil imaginarse lo que sentían las personas de las generaciones anteriores, como puede ser el marino italiano Piero Querini quien en el año 1432 llegó a este archipiélago después de un viaje muy tormentoso. Su intención era viajar con su tropa desde Italia a Flandes, pero se había desviado mucho, muchísimo, de su rumbo. Finalmente aterrizó en la punta exterior de las Lofoten, en Rost, y lo que le salvó fue el pescado.

Su diario de a bordo dice:


"Y comimos durante cuatro días hasta estar llenos, sin parar"

 

 

 

 

El skrei es un milagro y aunque ya es muy antiguo y vuelve todos los años del mismo modo que las lluvias, la nieve, el viento, el sol y la aurora boreal, sigue siendo un milagro. Y ahora se ha convertido incluso en la nueva estrella de la alta gastronomía francesa. "Le skrei" es el nombre que le dan los franceses, que incluso han fundado una asociación en honor a este pescado. Henry Charvet, presidente del Club del skrei, habla maravillas de este pescado y de su carne fina, blanca y consistente. Bien es verdad que es bacalao, pero ¡qué bacalao!

¿Dónde podríamos comenzar el relato del milagro del skrei? Lo mejor es empezar en su lugar de origen, arriba en el norte, más al norte aún que las Lofoten, allí donde se unen Noruega y Rusia en el Mar de Barents. Esta helada zona del mar alberga los bancos de bacalaos casi durante todo el año. Aquí se pesca al arenque y a capelán (un pez pequeño), antes de comenzar el viaje.

El agua está helada y no se calienta en ningún momento del año, por lo que los peces crecen muy despacio (sólo un par de centímetros al año) y necesitan entre 6 y 7 años hasta poder reproducirse. En el Mar de Barents, este pez se mantiene a demasiada profundidad para poder ser capturado por los pesqueros de costa. No obstante, esto sólo es posible desde que existen los pesqueros modernos.

 

 

 

 

Pero el milagro que desde hace miles de años inicia la migración del bacalao y que lo convierte en skrei ha hecho posible la supervivencia de otros pescadores más pequeños. Todos los años en enero, el skrei inicia su largo viaje de miles de kilómetros hacia el suroeste, en dirección a las Lofoten.

Las Lofoten están situadas enfrente de la ciudad Bodo, al norte de Noruega, y son el hogar del skrei durante los meses de invierno. El paisaje que se puede contemplar aquí transmite la impresión de que se hubiesen tirado los Alpes al mar.

 Hacia el cielo se erigen impresionantes montañas de 1.300 m de altura, que están cubiertas de nieve en invierno, mientras que los bruscos cambios meteorológicos convierten repentinamente el mar tranquilo en una marejada salvaje con fuertes tormentas.

Forma parte de la población noruega de bacalao ártico del Mar de Barents. El bacalao (gadus morhua) se divide en muchas clases con diferentes costumbres de vida.

Su color puede ser entre marrón rojizo, gris y verde. Viven en bancos que, frecuentemente, se acercan bastante a la costa y se mantienen a profundidades entre cinco y seiscientos metros.

 

 


Allí cazan a otros peces, pero tampoco se alimentan de cangrejos, moluscos y huevas. El skrei noruego crece de forma más bien lenta y a la edad de ocho a doce años comienza a reproducirse.

 En ese momento mide entre 70 cm y 1 m y pesa entre 3 y 8 kg. Al comienzo del invierno empieza a migrar hacia sus zonas de desove en las Lofoten, donde llega aproximadamente en el mes de febrero.

Entonces ya no come tanto, por lo que los pescadores de skrei deben prestar especial atención a sus cebos. Aquí se pescan con frecuencia ejemplares de 110 cm y 15 kg que suelen tener unos 20 años. Una hembra grande puede desovar aproximadamente 5 millones de huevos. Para el desove, el skrei busca la zona límite entre las cálidas aguas profundas y las frías aguas superficiales. Después retorna con las corrientes hacia el Mar de Barents.

El bacalao ha dado nombre a toda una familia de peces, los gúdidos, que también incluyen el abadejo y el eglefino, el palero o carbonero, la maruca y el brosmio. Todos tienen tres aletas dorsales prácticamente unidas. El bacalao tiene unas llamativas barbas en la barbilla.