Pesca sobre pecios
Investigación
y técnica
La
pesca deportiva sobre pecios tiene unas características especiales, tanto por
la riqueza de vida marina sobre los mismos, como por la técnica a utilizar en
ella.
Hoy día no es difícil la localización de los pecios mediante radar o GPS si previamente se dispone de los datos suficientes.
Hasta el año 1985 los únicos barcos hundidos que conocíamos los
pescadores deportivos de Torrevieja eran el
"Sirio"- al que me he referido antes- (aunque sobre esta tumba
submarina jamás echamos un anzuelo), el Ville de Verdún, torpedeado por un
submarino alemán a 4 millas de Guardamar y
otros dos hundimientos en 50 metros de agua frente a la Torre de la Horadada.
Todos ellos estaban presentes en la carta marítima de la zona. Sobre ellos y
sobre otro situado a 5 Mn. al SE de Santapola hicimos durante unos años grandes
pesqueras de samas, corvachos, seriolas etc.
En 1988, pescadores profesionales, nos informaron de la presencia de posibles barcos hundidos, no cartografiados, frente a la costa, desde Cabo de Palos a Cabo de Santapola. Habían enganchado a veces sus artes allí, pero a menudo no sabían si se trataba de rocas aisladas o pecios. Algunos nos dieron distancias de radar o señas poco precisas. Animados por las pesqueras conseguidas en los barcos antes citados nos propusimos su búsqueda.

Fue
una investigación paciente, constante e ilusionada por el resultado que intuíamos;
interesantísima y difícil dados los pocos medios con los que contábamos
entonces a bordo de nuestra embarcación "Chambel".
Efectivamente solo teníamos la sonda y
la brújula a bordo como únicos medios para la localización de los
hundimientos.
Hicimos
fotos seriadas y cruzadas desde todos los puntos salientes del litoral, desde el
Cabo de Santapola al de Palos y desde algún punto de la mar determinado con
exactitud (mediante el empleo de muchas enfilaciones), para situar así
edificaciones que aún no estaban colocadas
en un detallado mapa militar que teníamos, y que luego nos serían
indispensables para disponer de las enfilaciones
necesarias.
Trasladamos
al mapa las distancia de radar que nos proporcionaron los profesionales y
situamos en él los posibles hundimientos de barcos. Con todo esto sabíamos
aproximadamente, antes de salir a buscarlos, las enfilaciones probables que
tendrían cada barco hundido. Al llegar a estos aproximados puntos de los
naufragios, balizábamos el lugar y empezábamos un rastreo sistemático en una
cuadrícula de alrededor de una milla.
Fueron días de mucho navegar, a veces llenos de desengaños y
frustraciones, pero otros encontramos barcos
en los que gozamos como nunca, ya que hicimos pesqueras fabulosas. Una de
las más notables la logramos en el vapor "de la Audiencia" hundido a
unas 17 millas de Torrevieja consiguiendo 32 pargos entre medio y 5 kilos junto
con algunos besugos de dos a 3 kilos y chernas. Otro barco que colaboró con nosotros fue el “Viajero” de
los hermanos R. y J. Blanco y la “Reme” que también hicieron, en aquella época,
pesqueras de ensueño. Con ellos
nos lanzamos conjuntamente a la búsqueda de pecios descubriendo para la pesca
deportiva 23 hundimientos.
Cherna de 78 Kg.
Los
pecios ofrecen en la sonda unas imágenes características que los diferencian
de las manchas de pescado y de los picos rocosos. Las líneas superpuestas sobre
el fondo señalan las distintas estructuras o cubiertas del vapor y sobre ellas
se descubren claramente las manchas de pescado. Por encima del casco a menudo se
perciben imágenes uniformes de menos densidad correspondientes a redes de
pesca, fácilmente diferenciables de las “manchas de pescado”
En todos ellos existe toda clase de vida marina con sus depredadores( congrios, morenas, brótolas, chernas, samas, y ocasionalmente hasta alguna tintorera). El escalón siguiente de esta pirámide alimentária lo forman las corvinas, verrugatos, molleras, besugos, tres colas y otros peces más pequeños que se nutren de la riqueza del zooplácton, creada por las corrientes ascendentes que fluyen en torno a los hundimientos y que llevan abundantes nutrientes que generan plancton vegetal, soporte de toda la vida marina.
Técnica
de pesca. Las
anclas que utilizamos son rezones con brazos algo flexibles que nos permiten
desengancharnos en caso de enroque y que, además, van entalingados por la cruz
en vez de por el arganeo, sujeto este a la cadena por una ligada. Siempre
balizamos previamente el pecio antes de pescarlo. La boya nos ayuda a saber la
dirección de la corriente por la estela que esta deja y además nos facilita el
fondeo sobre el vapor.
Procuramos
que los aparejos caigan precisamente encima de las partes más accidentadas del
pecio, donde de ordinario hay mas vida. Por desgracia también hay más
enganches, por lo que cada uno llevamos a bordo 6 a 8 aparejos y suficientes
plomos. Utilizamos cañas de grafito de puntera cambiable, empleando la más
dura. Los carretes son Daiwa o Shimano de gran poder de recuperación y muy
livianos. Las líneas son trenzadas (fireline)
del 0,22 que transmiten muy bien el toque del pescado.

Sama
Para
los terminales empleamos sedal de 0,60 para que el roce casi continuo cono el
casco del barco no los rompa y las cametas del 0,5. Los anzuelos de ordinario
son Gamakatsu del 1 al 3. De cebo empleamos trozos de alacha o calamar.
Utilizamos plomos ahusados
sujetos por sedal más fino para que este se rompa si se engancha y no
perdamos el aparejo.
Siempre
calamos además un par de cañas más potentes con cebo vivo (de ordinario
besugos ,bogas o jureles) prendidos por el lomo en un
terminal de un solo anzuelo del 3/0 empatillado con cable de acero de 30
a 40 libras de medio metro de largo, en busca de los grandes depredadores del
pecio (congrios chernas etc.)
A. Javaloy En. 2002
Otra
extraordinaria colaboración de Andrés.