Paralelos y meridianos
Esta página está configurada a 1280 X 1024 pixels
Los Meridianos o línea de
Longitud es como se denomina al sistema de líneas imaginarias de la
superficie terrestre representadas en la cuadrícula de un mapa, se
extienden de un polo a otro en el caso de los meridianos, y de este a
oeste en el caso de los paralelos. Los meridianos están numerados de 0º a 180º tanto
hacia el E este, como hacia el W oeste, a partir del meridiano de Greenwich considerado como el meridiano origen. Los meridianos se conocen
también por líneas de longitud.
Los Paralelos o líneas de latitud discurren paralelas al ecuador. Su longitud va siendo menor a medida que se alejan del mismo, hasta convertirse en un punto en los polos. Los paralelos están numerados de 0º, en el ecuador, a 90º, en los polos. Las líneas de latitud y longitud se utilizan para fijar la posición de los puntos de la superficie terrestre a través de un sistema de coordenadas.
Los nombres de Latitud y Longitud fueron empleados por primera vez por Tolomeo como sistema de coordenadas geométricas, también llamadas coordenadas geográficas, provienen de los antiguos mapas del Mediterráneo, que por su forma alargada tenía unas dimensiones que podían llamarse largas (longus) de Este a Oeste y anchas (latus) de Norte a Sur. Se utilizan para definir la localización de lugares en la superficie terrestre. La latitud, que proporciona la localización de un lugar al norte o al sur del ecuador, se expresa con medidas angulares que van desde 0° en el ecuador hasta 90° en los polos. La longitud, la localización de un lugar al este o al oeste de una línea norte-sur denominada meridiano de referencia, se mide en ángulos que van de 0° en el meridiano de origen, meridiano de Greenwich a 180° en la línea internacional de cambio de fecha.

A mitad de camino entre los dos polos, el ecuador, un círculo máximo, es
decir, un círculo cuyo centro es también el centro de la tierra, divide la
tierra en dos hemisferios: el hemisferio norte y el hemisferio sur. Paralelos al
ecuador, y al norte y al sur de él, hay una sucesión de círculos imaginarios
separados por intervalos uniformes, círculos que reducen su radio a medida que
se acercan a los polos. Esta serie de círculos que van de este a oeste,
conocidos como paralelos de latitud, se cruzan formando ángulos rectos con una
serie de semicírculos que se extienden de norte a sur, desde un polo hasta el
otro, denominados meridianos de longitud.
Tradicionalmente, los cálculos para determinar la latitud de un punto eran la
estimación de la altura del Sol sobre el horizonte por medio de un sextante y
la localización de la estrella polar en el hemisferio norte y de la Cruz del
Sur en el hemisferio sur. Establecer la longitud de un punto fue más
complicado: hasta finales del XVII establecer la longitud de un punto en tierra
tenía solución, pero en el mar era muy difícil de determinar, por ello se
deformaron los mapas antiguos, y hubo muchos problemas para la demarcación de
los territorios portugueses y españoles en el Atlántico, después del
descubrimiento de América.
Aunque es lógica la elección del ecuador, por ser el mayor (como paralelo de
origen), no se calificó ningún meridiano de principal. Hasta que se llegó a
un acuerdo sobre un único meridiano de origen, cada nación podía elegir
libremente el suyo. El resultado de esto fue que, en el siglo XIX, muchos mapas
del mundo no tenían unas coordenadas uniformizadas. El problema se resolvió en
1885, cuando 25 países adoptaron oficialmente un meridiano de origen, que pasa
por el Real observatorio de Greenwich, en Londres, dentro de un acuerdo que
establecía un sistema horario universal. Un indicador metálico en Greenwich
muestra su localización exacta.
Aunque, en teoría, los grados de longitud están espaciados de forma uniforme,
el suave aplastamiento de los polos causado por la rotación de la tierra hace
que la longitud de un grado de latitud varíe desde 110,57 km en el ecuador a
111,70 km. en los polos. En el ecuador, los meridianos de longitud separados por
un grado se encuentran a una distancia de 111,32 km; en los polos, los
meridianos convergen. Cada grado de longitud y latitud se divide en 60 minutos y
cada minuto en 60 segundos. De este modo se puede asignar una localización
precisa a cualquier lugar de la tierra.