Palangre, o long line

 

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El Palangre a pesar de ser el aparejo mas selectivo para la pesca de algunas especies marinas, no está exento de peligro para otras especies, en este caso las aves marinas, veamos el porqué:

La pesquería con palangre es conocida en ingles como "long line", lo que hace referencia a la longitud de las líneas usadas. Algunas alcanzan 100 km. de largo o más, a las que se atan más de 20.000 anzuelos. Hay muchas especies de peces que se enredan en este tipo de arte usado en todos los mares del mundo. Las flota combinada de la pesquería de túnidos en el océano austral larga por encima de los 200 millones de anzuelos al año, y existen flotas de tamaño similar en el resto de los océanos. Estas pesquerías operan junto a las pesquerías con manga, de arrastre y otras en un esfuerzo por capturar las especies de peces mas lucrativas del mundo. Un túnido adulto puede alcanzar un peso por sobre los 700 kg y puede nadar a unos 90 km por hora. ¡En el Japón los mercados de Sashimi y Sushi venden la mejor calidad de carne de túnido, y un ejemplar puede llegar a venderse por más de US$60 000!

Las aves

El Albatros Errante Diomedea exulansis, un icono de los océanos, posee una envergadura alar de más de 3.5 m y es el ave voladora más grande del mundo. El albatros más viejo del que se tiene registro, tenía 66 años y continuaba vivo en 1998 cuando se escribió este documento. La mayoría de las aves marinas en peligro son también las que se reproducen más lentamente. Los albatros grandes se reproducen una vez cada dos años, a lo sumo más dos veces cada tres años. También, estas aves forman parejas que pueden permanecer juntas de por vida, y en el caso de que un miembro de la pareja muera, el otro no se reproducirá hasta formar una nueva pareja, lo que puede tardar varios años. Esto, junto con el hecho de que tardan hasta diez años o más en comenzar a reproducirse, y a que ponen solo un huevo por nidada, hace que el matar unos pocos individuos adultos tenga serias implicancias a largo plazo en la supervivencia de las poblaciones. Ya existe evidencia de una disminución de algunas poblaciones de aves marinas como resultado directo de la pesca con palangre.

 

El problema

Los anzuelos cebados atraen a las aves marinas. A través de muchas generaciones, las aves marinas han aprendido a vivir alimentándose de la carroña de la basura que arrojan los barcos. Cuando se larga un palangre, miles de anzuelos cebados quedan al arrastre del barco en movimiento. Las aves marinas, en un intento por comer el cebo, quedan enganchadas en los anzuelos. La línea, al hundirse lentamente, los arrastra bajo agua y las aves se ahogan. A no ser que sean utlizados adecuadamente, cada uno de los uno de los anzuelos utilizados (que globalmente se estiman entre mil y diez mil millones por año) pueden, potencialmente, enganchar un ave.

Las pesquerías con palangre donde ocurre pesca incidental de aves marinas son las siguientes: túnidos, peces espada y agujas en el Pacífico Sur; merluza negra en el océano austral, y fletán, bacalao negro, bacalao del Pacífico, fletán negro, bacalao, aglefino, y maruca en los océanos septentrionales (Pacífico y Atlántico). Las especies de aves marinas capturadas con mayor frecuencia son los albatros y petréles en el océano austral, el fulmar glacial Fulmarus glacialis en el Atlántico norte, y albatros, gaviotas y pardelas en las pesquerías del Pacífico norte.y Mediterráneo.

 

 

La pesquería de túnidos en el Atlántico occidental (costa de Brasil y Uruguay) incide en la captura de un ave por cada 200 ó 300 anzuelos largados. Obviamente no todas las pesquerías tienen estos serios problemas, de hecho hay algunas que han ayudado a diseñar medidas para prevenir que las aves se enganchen en los anzuelos. Esto tiene sentido para los pescadores ya que un anzuelo sin carnada es inútil para la pesca, resultando en una pérdida de dinero y esfuerzo. Además, las aves enganchadas flotan e impiden que las líneas se hundan a la profundidad idónea para la pesca más esfuerzo perdido. En autopsias practicadas en aves ahogadas y posteriormente recuperadas se ha encontrado el número record de 22 anzuelos en un solo estómago. En promedio, cada una de las aves que se ahogan han tragado entre cuatro y seis cebos antes de engancharse en un anzuelo. En algunas pesquerías más de la mitad del cebo no pasa más allá de las aves, malas noticias para las aves y pescadores.

Un ejemplo de un ave marina seriamente amenazada es el albatros de cola corta Phoebastria albatrus, del cual sólo quedan unas 174 parejas reproductoras en una sola isla, Toroshima, cerca de Japón. Estas aves están expuestas al riego que representan los palangres. Con el fin de proteger estas aves, la pesquería del Groundfish del Pacífico puede ser cerrada si más de dos aves caen en los anzuelos durante una temporada de pesca. Esto ha estimulado a las organizaciones relevantes de pesca con palangre a tomar parte activa en la conservación de aves seriamente amenazadas.

La industria pesquera de la merluza negra Dissostichus eleginoides en el océano austral es responsable de una matanza anual de varios miles de aves marinas, en su mayoría corresponden a petreles de mejilla blanca, Procellaria aequinoctialis. En 2.001 se estimó que los palangreros japoneses de túnidos por si solos mata unas 250 000 aves al año en los océanos que rodean Australia. Esta figura puede haber disminuido así como se implementa medidas para reducir la pesca incidental. Existen soluciones al problema de la pesca accidental, las cuales no son demasiado restrictivas ni costosas para la industria pesquera especialmente si se considera el alto valor económico del pescado y el valor estético de las aves que están siendo atrapadas.