De donde son los mariscos?

 

 

El marisco autóctono, el marisco de nuestras aguas, aquel del que hablan los mayores, nos lo hemos comido casi todo, queda poco,  y el que queda es caro.

Sólo nos quedan autóctonos los mejillones y algo de concha fina en el sur. Recuerdo de niño  en fiestas de las llamadas señaladas las bandejas de marisco, en aquella época se compraban en el mercado central, había tanto que en mi ignorancia infantil prefería la carne de pollo, desgraciadamente son anécdotas de una persona de 50 años, hoy día la realidad es bien diferente, y si no al tanto:

 Las langostas verdes de Mauritania y Marruecos pescadas frente al Sahara, enviadas en avión con una botella de agua pinchada para mantener la humedad. Las rosadas, que hacen pasar por rojas, vienen de Sudáfrica, de El Cabo, y son de calidad, aunque a veces llegan vacías.

Algunas arriban vivas, o más frecuentemente congeladas, del Caribe y el cono sudamericano, muchos colores bastantes olores y poca calidad. De Canadá viene vivo el bogavante, a veces vacío, y también sucedáneos de langosta y bogavante.


Resulta muy rara la langosta de nuestro litoral, de color violáceo y carne exquisita, solo quedan con cuentagotas en las Baleares, o el bogavante azul negruzco sobre fondo anaranjado que habita en el Atlántico y en el Mediterráneo, su carne es muy apreciada, como la del centollo y las centollas gallegas, siempre recubiertas de algas, las cigalas del Mediterráneo, gambas, quisquillas, etc.

Las nécoras proceden de Inglaterra, Irlanda y la Bretaña francesa, son de calidad y resultan difíciles de distinguir; los percebes llegan de Francia, Marruecos, Portugal e incluso Chile, aunque estos últimos son de poca calidad. Las colitas de gamba peladas, muy utilizadas en restaurantes para ensaladas y cócteles, nos llegan de Dinamarca, Holanda y Noruega en salmuera o congeladas en bolsas.

Los camarones vienen de Marruecos y las gambas, de Argentina, Guinea, costa oeste de África y Caribe; las cigalas vivas o congeladas, de Escocia; los langostinos, de muy variadas calidades y tamaños proceden del Caribe, los blancos y rayados son capturados en Túnez, los grandes en Mozambique, Madagascar, Tailandia y Malasia.

Las potas son pescadas en Huelva y, sobre todo, en Dakar, en el Atlántico, las almejas de Bari, Italia, y de Sables de Ologne, Francia, los pulpitos, de Tailandia, las vieiras de Bretaña y las ostras preferentemente de Arcachon, Francia.

Resumiendo: cada vez resulta más rara una mesa donde las langostas y bogavantes sean de O Grove, Arminza o Noja, las almejas de Carril o de la ría de Plencia, las centollas de Malpica y de Mugardos, las ostras de la ría de Arosa y Arcade, los percebes de la Costa de la Muerte o de Machichaco, y las cigalas de Marino. Todo lo parece un poco exagerado, tal vez patético, pero es la triste realidad de nuestros días.