España pica el anzuelo

 

"Cada español consume 30 kilos de pescado al año, el doble que la media de los europeos. Nuestra flota es la más importante de la UE y, por su volumen de capturas, se sitúa en el decimoquinto puesto del mundo".

La mayor potencia pesquera europea puede quedarse en dique seco

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las capturas pesqueras que realizan los buques españoles sobrepasan los 1,3 millones de toneladas, algo que convierte a nuestro país en la decimoquinta potencia pesquera mundial. La actual flota española cuenta con 18.500 barcos, con una tripulación de unas 75.000 personas. De todos esos buques, los más numerosos (12.500) son los artesanales, que tienen menos de 12 metros de eslora. Pero a pesar de lo importante e impresionante de estas cifras, el sector pesquero de nuestro país va camino de quedarse en dique seco y ha visto como durante la última década se ha reducido el 12 por 100 el número de sus barcos, y el 21 por 100, su capacidad de captura.

 

Reconversión encubierta

Los sectores implicados consideran que es una actividad que merecería mayor atención por parte de las autoridades, el hecho de que nuestro potencial pesquero se haya reducido de 20.000 a 17.000 barcos en los últimos años y el número de trabajadores de 90.000 a 30.000 sólo puede deberse a una "reconversión encubierta". Para ellos, es imprescindible acometer una profunda renovación en toda la UE si se quiere salvar el sector. El estudio sobre la alimentación en España, hecho público el pasado mes de julio por la empresa nacional Mercasa, señala una paradoja: a pesar de su volumen y de que no paran de reducirse los cupos, las capturas de nuestra flota resultan insuficientes para atender la demanda interna de consumo de pescado. Para paliarla, hay que importar el 29 por 100 de lo que comemos, lo que representa el 3 por 100 de todas nuestras importaciones.


El reverso de la moneda lo constituyen las exportaciones, que se sitúan en torno a los 700.000 millones de toneladas, con un valor de 250.000 millones de pesetas, aproximadamente el 1 por 100 del total de las ventas que realizamos en el exterior. El exceso de pesca ha reducido drásticamente las poblaciones de las especies ictícolas. El resultado no es otro que la falta de rentabilidad en su explotación, lo que dispara los precios. Como consecuencia, se está registrando un descenso en nuestro consumo de pescado. El año pasado fue la excepción de los últimos años, pues hubo un aumento del 3,8 por 100 per cápita con respecto a la anterior temporada. Pescamos mucho en nuestro litoral, que se divide en ocho regiones pesqueras. Las diez especies que más se pescan en ellas son la acedía, el bonito del norte, la anchoa, el atún, la bacaladilla, el besugo, el boquerón, la caballa, el gallo y el jurel. Debido a su cercanía, las aguas comunitarias son las siguientes en orden de importancia para nuestros barcos, pero allí existen unos severos cupos de capturas. El pasado mes de diciembre tuvo lugar la reunión de la Comisión Europea que establece las cuotas para las especies capturadas en aguas comunitarias. Sus expertos abogaban al principio por prohibir la pesca de bacalao en el mar del Norte y por reducir las capturas de anchoa del Golfo de Vizcaya en un 85 por 100, como mínimo. Al final, las presiones sociales dejaron la propuesta bastante descafeinada: reducción del 20 y del 7 por 100 respectivamente.