La Lamprea

 

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La lamprea marina (Petromyzon marinus) es un pez serpentiforme de esqueleto cartilaginoso, con una boca característica en forma de ventosa. Es un parásito externo de peces y mamíferos marinos que, al igual que el salmón, vive en el mar pero se reproduce en agua dulce, migrando a los ríos durante la primavera. Existe otra especie similar, la lamprea de río (Lampetra fluviatilis), que a pesar de su nombre puede migrar también al mar. Se distinguen entre sí por el tamaño de la ventosa, menor en la especie fluvial que en la marina.

 

 

Se trata de un pez anádromo, que vive en el mar y se reproduce en el río. Tiene por tanto dos fases bien diferenciadas en su ciclo vital. Tras una fase larvaria continental y un periodo de metamorfosis, en el otoño migra al mar para completar su crecimiento. Permanece en el océano durante no más de tres años, hasta alcanzar la madurez sexual, y retorna al río a reproducirse por una sola vez, pues la muerte, en el río o de vuelta al mar, es rápida tras la reproducción.

Las larvas de lamprea, de entre 10 y 20 cm, tienen algunos de los rasgos morfológicos de los adultos: los siete pares de orificios branquiales y las aletas dorsales y caudal, por ejemplo. Sin embargo, carecen de ojos y del disco bucal característico del adulto, alimentándose de algas unicelulares y materia orgánica mediante filtración. Generalmente habitan zonas de aguas quietas o de muy baja velocidad, con fondos de materiales finos, arenosos y limosos.

Tras el periodo larvario, de unos seis años de duración, sufren una rápida metamorfosis que tiene lugar en fondos de materiales gruesos, gravas y cantos, y que parece depender de la temperatura del agua. La metamorfosis se inicia en torno al mes de julio y dura tres o cuatro meses, iniciándose entonces el regreso al mar, en una migración nocturna que alcanza su máxima intensidad en los meses de septiembre a diciembre.

 

 

En el mar, la lamprea parásita a grandes peces e incluso mamíferos marinos, a los que se fija con la boca, taladrando la piel para succionar su sangre. Las fases marinas de la especie no se conocen suficientemente, pero se sabe que la espacie acompaña en sus desplazamientos a los peces migradores a los que parásita. Tampoco se conoce suficientemente el factor desencadenante de su regreso a los cauces fluviales, pero de vuelta a éstos, la freza se realiza en fondos arenosos, contribuyendo ambos progenitores, con su disco oral, a la excavación de los nidos en que depositarán sus huevos.

Sin embargo, la vuelta al río de adultos, con un aparato digestivo y bucal adaptado a las condiciones marinas, supone una importante pérdida de peso, que se traduce en la muerte a poco tiempo de realizarse la freza.