Gigante, pero lento

 

 

El calamar gigante podría ser más lento de lo que se pensaba, porque no acumula energía en forma de grasa y su sangre no contiene hemoglobina, explicó el biólogo marino Oscar Soriano, investigador de la expedición Kraken que intentó filmar a este animal en el cantábrico. Según Soriano, conservador de las colecciones de moluscos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, este cefalópodo del género architeuthis convierte en proteína todo el alimento que consume.

Por otra parte, en lugar de hemoglobina su sangre contiene hemocianina, una sustancia parecida pero con menor capacidad para absorber oxígeno, explicó el científico.

 

 

Soriano dice que estos dos factores hacen pensar que el calamar se mueve con gran lentitud para ahorrar energía, ya que de otra forma difícilmente sobreviviría en las profundidades abisales en las que habita, en donde el agua es muy pobre en oxígeno.

Lo único que se conoce hasta ahora acerca de estos seres marinos, que durante mucho tiempo fueron considerados como un mito, es lo que se ha observado a partir de los ejemplares muertos capturados en el Atlántico, el Cantábrico y el Mediterráneo, algunos de ellos de hasta 20 metros de longitud y una tonelada de peso.

 

 

Se sabe, por ejemplo, que no son comestibles porque sus tejidos contienen amonio, un elemento que les permite flotar y que resulta tóxico para el ser humano y también se ha comprobado que el architeuthis no tiene tinta, poco útil en el oscuro entorno en el que vive.

Según Oscar Soriano, filmar al calamar permitiría salir de dudas sobre la velocidad a la que se desplaza y "conocer en cierto modo su conducta reproductiva" así como "otras muchas cosas" acerca de la biología de esta especie.

Oscar Soriano: Biólogo marino