Los descartes en la pesca

 

 

Que es un descarte de pesca?. Las capturas que por su escaso valor comercial se devuelven al Mar, a esto hay que añadir que actualmente con el control ejercido por las autoridades sobre la pesca de peces inmaduros se han incrementado los descartes de pesca.

El establecimiento de unas tallas mínimas por debajo de las cuales queda prohibida la venta de peces tiene por objeto privar de todo valor comercial a los peces de talla muy pequeña. Se trata de disuadir de su captura al no obtenerse con ella ningún provecho económico.

 

 

La cuestión es sin embargo compleja, dado que, si esas tallas mínimas son demasiado elevadas, deberán devolverse al mar, aunque ya estén muertos, los numerosos peces de talla inferior cuya captura no haya podido evitarse. Si, por el contrario, dichas tallas son demasiado bajas, persistirá la pesca de juveniles y, con ella, los riesgos para la renovación de los recursos. En todo caso, lo que sí es preciso es que las tallas mínimas estén armonizadas con las normas en materia de mallas.

El significativo aumento del tamaño de las mallas de base y la mayor selectividad de las redes, dirigidas únicamente a proteger a las especies perseguidas deberían traer consigo una sensible reducción de los descartes en el mar de peces y otros organismos cuya captura debe evitarse.

Por lo general, toda pesca implica el descarte en el mar de una parte de las capturas que no es comercializa o no puede guardarse a bordo. En el caso de muchas especies, el índice de supervivencia tras el descarte es muy bajo o incluso nulo. En otros casos, sólo se conservan a bordo las partes del pez o crustáceo que tienen un valor comercial, por ejemplo, las colas de cigalas, y el resto se devuelve al mar.

 

 

Si bien es verdad que pueden servir de alimento para algunas especies, los descartes representan una pérdida tanto para el ecosistema marino como para la vida económica del sector pesquero. Mientras el impacto ecológico es particularmente evidente cuando se trata de especies sensibles mamíferos y aves marinos, tortugas, etc, el perjuicio económico resulta especialmente importante si los descartes están constituidos por juveniles de especies de alto valor económico.

Asimismo, mientras algunos descartes son el resultado de una obligación legal, captura de peces por debajo de la talla o de peces cuya cuota se ha sobrepasado, y representan por tanto un efecto negativo de las medidas de gestión, otros descartes, en cambio, son la consecuencia directa de intereses de orden económico.

No se trata de un problema exclusivo de la pesca europea, pero es de enorme importancia. Y, aunque desafortunadamente no existe para él una solución milagrosa, es posible, sin embargo, mitigarlo. El nuevo reglamento adopta, en este sentido, dos instrumentos:

1. evitar los lugares o las técnicas de pesca que conllevan capturas no deseadas (ésta es la finalidad de las zonas de veda).

2. garantizar la huida de los peces que no se desea capturar (tal es el objetivo de las mallas mínimas y de los dispositivos selectivos como las puertas de malla cuadrada).

Las nuevas disposiciones completan las normas ya previstas flexibilizando la gestión de las cuotas de un año a otro con objeto de reducir los descartes que haría necesarios el agotamiento de una cuota. Al mismo tiempo, se fomenta la investigación para el desarrollo de técnicas que permitan unas pesquerías cada vez más selectivas por ejemplo, métodos para conocer antes de la captura la composición de los bancos de peces.