Granjas o criaderos de peces

 

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En menos de 10 años, los acuicultores mediterráneos han llegado a dominar la cría de dos especies piscícolas muy apreciadas por su carne, la lubina y la dorada. Se han creado un gran número de piscifactorías en el litoral mediterráneo.

 

La lubina y la dorada

 

Se trata de dos peces carnívoros que viven tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico. Crecen con mayor rapidez en el Mediterráneo puesto que las aguas son más cálidas que en el océano Atlántico. Una temperatura del agua de 25°C les conviene de forma especial. Ésta es la razón por la que su cría se practica fundamentalmente en este mar.

La recogida de los huevos

El cultivo comienza con la recogida de los huevos. Los huevos los ponen los genitores (peces adultos), que generalmente son peces salvajes capturados en el mar y adaptados a la vida en cautividad. Los huevos tienen la particularidad de flotar lo que facilita su recolecta en la superficie de los estanques. La puesta tiene lugar de diciembre a marzo en función de la especie.

Los huevos exigen que el agua esté a una temperatura más baja, a unos 15°C, algo que resulta fácil de controlar en los estanques.

La lubina pone unos 300.000 huevos. Del 65% al 90% de estos huevos darán lugar a alevines

 

 

La producción de alevines

Cuando el huevo eclosiona, el pez joven (el alevín) dispone aún de algunas reservas en el saco vitelino que cuelga de su vientre, el vitelo. Después, será necesario aportar una alimentación adecuada a su régimen alimenticio.  Estos peces se alimentan de plancton animal, producido en laboratorios especializados.

De forma progresiva, los acuicultores aportan una alimentación elaborada a base de harina de peces. Al cabo de unos 40 días, el alevín mide ya algunos milímetros de largo y pesa algunos gramos. Ya está listo para ser vendido a criadores que se encargaran de su crecimiento.

 La lubina se cría fundamentalmente en el Mediterráneo. También se han implantado piscifactorías en el Norte de Francia en estanques alimentados con aguas calientes procedentes de los circuitos de refrigeración de las centrales nucleares que producen electricidad. El agua que sale de estas centrales tiene una temperatura que oscila entre los 26 y los 27°C, la temperatura ideal para la lubina.