Morfología de Atún

 

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Los atunes son peces con características morfológicas que les permiten ser buenos nadadores; tienen cuerpo fusiforme, cabeza pronunciada en forma de pirámide triangular y boca relativamente pequeña con respecto al desarrollo del cráneo. Las escamas que cubren su dura y muy resistente piel son pequeñas, poco evidentes y lisas; la piel está lubricada con un "mucus" que reduce la fricción con el agua. La forma del cuerpo les permite nadar grandes distancias y alcanzar altas velocidades de hasta 30 kilómetros por hora.

Presentan dos aletas dorsales muy próximas, rígidas y robustas y una caudal fuerte con forma de arco terminado en dos zonas puntiagudas que le dan aspecto de media luna. Su coloración es típica de los peces pelágicos con el dorso azul oscuro y el vientre blanco plateado con reflejos irisados. Las aletas van del pardo al amarillo.

Junto con los esturiones, los atunes se encuentran entre los peces de mayor tamaño que compiten con otros animales como los tiburones y delfines; uno de los más grandes es el "atún aleta azul" que vive en el Atlántico y que llega a medir 3 metros de longitud y a pesar 680 kilogramos. En los mares cálidos, donde es muy abundante, los individuos son más pequeños, con pesos de 15 a 100 kilogramos y dimensiones desde 40 centímetros hasta un metro, como es el caso de los "bonitos" y los "barriletes". El "atún aleta amarilla" y el "patudo" alcanzan una talla máxima de 190 centímetros.

Los atunes son organismos oceánicos, se localizan, en aguas templadas, el "atún aleta azul" y la "albacora" y, en aguas cálidas, el "atún aleta amarilla" y el "barrilete", cuyas temperaturas van de los 17 a los 33°C presentan la particularidad excepcional entre los peces, de tener una temperatura corporal de 10°C superior a la media, explicándose esta característica fisiológica porque su envoltura muscular es muy grasosa.

Los atunes constituyen uno de los grupos de peces que ha logrado su adaptación total al medio donde vive, el llamado "epipelágico" caracterizado por los cambios frecuentes que presentan las condiciones fisicoquímicas, lo que lo hace uno de los medios más difíciles de habitar en el océano. Esta adaptación les permite distribuirse como especie cosmopolita en todos los mares.

Se mueven constantemente para no hundirse, debido a que su cuerpo es muy pesado por tener músculos fuertes y compactos y una vejiga natatoria muy pequeña que no les ayuda a mantenerse a flote. El movimiento constante hace que estos animales presenten un metabolismo sumamente alto y que sus branquias posean un sistema muy eficiente para extraer el oxígeno disuelto en el agua del mar.

Los atunes son muy sensibles a los cambios estacionales de temperatura, salinidad y turbidez que se presentan en el océano, así como a las variaciones en la cantidad de alimento; esto hace que las zonas donde vive sean muy amplias y que algunas especies se puedan encontrar hasta los 400 metros de profundidad.

Los atunes son peces extremadamente voraces, se alimentan durante todas las estaciones del ano excepto en el periodo de reproducción; se trata de un animal eminentemente "eurítrofo" es decir, que come de todo lo que encuentra, con tal de que tenga el aspecto de una presa en movimiento, sin preferencias alimenticias; a pesar de que la mayoría de las especies tienen dientes, el alimento formado por peces pequeños, crustáceos, moluscos y ocasionalmente plancton, es tragado sin masticar. Un ejemplar de barrilete consume 25% de su peso de alimento.

En su alimentación, los atunes responden a dos estímulos: el visual y el olfativo. El visual se debe al brillo, talla y movimiento de sus presas; colores claros o brillantes resultan objeto de una mayor respuesta por parte de estos peces, por lo cual el uso de luces o de objetos que produzcan brillo da buenos resultados en su pesca. El olfativo consiste en que los atunes responden a extractos químicos liberados por sus presas y, por ello, se han hecho experimentos para mejorar su captura utilizando algunos productos provenientes de calamares, camarones y una variedad de peces.

Se sabe poco acerca de la reproducción de los atunes, como no forman parejas, cuando se encuentran en el cardumen la hembra se separa y desova; entonces el macho también se aísla y fecunda los huevecillos que tienen una gota de grasa que les permite flotar; de éstos sale la larva, que se alimenta primero de la yema y posteriormente del plancton. Muchas de estas larvas mueren al ser comidas por otras especies o por el mismo atún; su índice de mortalidad es elevado.

Los reproductores vuelven al banco de peces y los juveniles nadan cerca de la superficie durante 4 o 5 años; después se dirigen a las profundidades hasta alcanzar su estado adulto y mayor talla.

Su reproducción se lleva a cabo en las zonas de concentración durante los meses de primavera y verano, aunque puede cambiar de época según las especies. Las gónadas son muy grandes y los ovarios pueden contener entre 15 y 18 millones de óvulos esféricos con diámetro de uno a 1.5 milímetros. El peso de las gónadas de un ejemplar de 200 kilogramos puede alcanzar los 9 kilogramos. El tiempo de desarrollo y maduración sexual cambia con las especies, pudiendo inclusive, presentarse variaciones del periodo de maduración entre individuos del mismo banco.

Las migraciones de los atunes que en ocasiones puede ser de 14 a 50 kilómetros diarios, han despertado el interés de los hombres de ciencia desde la antigüedad. Aristóteles se ocupó de establecer la migración de ellos, señalando que desde su lugar de origen, esto es, el Mar Negro y el Mar de Azov, emigraban en la profundidad del Mediterráneo hacia las Columnas de Hércules, es decir, el actual Estrecho de Gibraltar para entrar al Atlántico. En primavera efectuaban el viaje de retorno nadando cerca de la superficie con la finalidad de procrear; una vez efectuada la reproducción, volvían nuevamente al Atlántico.

Con base en estos conocimientos, los biólogos siguen estudiando estas migraciones que presentan dos etapas: primero, un viaje de concentración genética, donde los atunes se reúnen en ciertos lugares favorables para la reproducción y después, el viaje de alimentación siguiendo las aguas que les ofrecen mejores posibilidades Estas migraciones determinan las condiciones de pesca de los atunes, son objeto de numerosos estudios oceanográficos y biológicos, realizados por investigadores de los países interesados en capturar y conservar la especie de estos valiosos peces.

En relación con sus migraciones y asociaciones, los atunes son peces que forman grandes "cardúmenes" para nadar juntos de manera paralela, dejando una distancia muy corta entre un pez y otro. Se ha observado que el tamaño y forma del cardumen cambia con las características del medio; la macarela se junta más en cardúmenes cuando hay noches oscuras, que a la luz del día; en las noches de luna llena el atún y el barrilete forman grandes agrupaciones, llegando a reunirse una cantidad de individuos cuyo peso en conjunto sería de 3 600 toneladas, entonces los grandes barcos pueden sacar su red hasta con cien toneladas de atunes.

Los atunes con frecuencia se asocian con otros organismos; por ejemplo, se juntan atunes y aves, atunes y delfines y, en algunos casos, atunes y tiburones o ballenas, basados en un interés común sobre una misma concentración de presas. Se ha observado que las aves siguen a los atunes porque su presa son los peces pequeños que nadan arriba y, por esto, los pescadores las toman como punto de orientación para localizar a los cardúmenes. También existe la posibilidad de que los atunes usen a las aves, delfines y ballenas, para localizar concentraciones de presas.

Su asociación con los delfines ha producido una gran discusión debido a que en la captura del atún, quedan atrapados en las enormes redes varios de esos mamíferos acuáticos que, al tener respiración pulmonar, mueren por asfixia o golpeados en la maniobra de alzar la captura o simplemente por el impacto "emocional" que sufren; en realidad son pocos los que logran saltar los flotadores de la red. Las opiniones de científicos y conservacionistas han logrado que los pescadores implementen ciertas modificaciones en las redes de cerco de los barcos atuneros con el objetivo de que se facilite el escape de los delfines que quedan atrapados.

Los nombres comunes con los que se denomina a los atunes cambian mucho según los diferentes países y regiones del mundo; por ejemplo, el "atún azul del norte" que en el Pacífico es la subespecie Thunnus thynnus orientalis y en el Atlántico Thunnus thynnus thynnus, es llamado también "atún rojo" o "atún oriental".

La albacora tiene un aspecto general semejante al del atún, del que se diferencia a primera vista por las larguísimas aletas pectorales; de ahí el nombre científico de la especie (Thunnus alalunga) su tamaño va de 30 centímetros a un metro, llegando hasta los 10 kilogramos de peso; pescadores deportivos los han reportado hasta de 30 kilogramos. Su dorso es oscuro con reflejos azules, aletas grises con amarillo, vientre blanco con reflejos iridiscentes en la región caudal. Es un pez muy bello, de aspecto elegantísimo, de natación ágil y veloz que aprovecha bien su forma, más hidrodinámica que la del atún.

El bonito es un pez semejante a los atunes que se caracteriza por su cuerpo alargado, ligeramente comprimido, cubierto de pequeñísimas escamas, poco visibles y aletas dorsales próximas entre sí de tal forma que la segunda empieza donde termina la primera. La cabeza es alargada, con el hocico puntiagudo y la boca armada de fuertes dientes. Presentan una longitud máxima de 70 centímetros. La coloración varía con la edad: los jóvenes tienen su dorso azulado, atravesado verticalmente por bandas negruzcas que descienden por los costados cruzadas y cubiertas por bandas negras longitudinales; en los adultos son más visibles las líneas longitudinales.

Existen otros atunes pequeños que presentan menores cambios en las características anatómicas de su cuerpo y que también son menos abundantes; por ejemplo: el "atún aleta negra (Thunnus atlanticus) que sólo vive en el Atlántico; el "barrilete negro" (Euthynnus lineatus), el "atún del mar" y el "patudo" (Parathunnus obesus) también llamado "ojudo" o "atún ojo grande".

La pesquería de los atunes es una de las mayores y más importantes, ejercida en los mares tropicales y subtropicales; la captura se programa tomando en cuenta sus hábitos alimentarios y sus migraciones y asociaciones. Las pesquerías más antiguas y conocidas son las del Mediterráneo y Japón. En la actualidad se pescan 12 especies de atunes principalmente en el Pacífico oriental.

 

 

 

El barrilete es la especie que más se captura, representando el 43.9% del total; sigue el atún aleta amarilla, con el 30.86%; luego la albacora, con el 10.57% y el patudo, con el 10.50%; después el atún aleta azul del Atlántico, con el 2.38% y por último, el atún aleta azul del sur y el atún aleta negra, con 1.7% cada uno.

Los principales países que capturan atún son: Japón, con un 33% de la captura total, los Estados Unidos con el 13%; Taiwán y Corea han llegado a capturar en conjunto el 12% y en los últimos años, han surgido nuevos países que aprovechan esta pesquería, como son la Unión Soviética, Filipinas, Ghana, Francia, Holanda, España, Canadá, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y México, entre otros.

Son varias las regiones del océano en donde se concentran poblaciones de las distintas especies de atún, como el atún aleta amarilla en el Océano Pacífico, en su región oriental tropical, del que se han llegado a capturar más de 300 mil toneladas. Recientemente se descubrió en la zona occidental del Océano Pacífico una gran concentración de este atún, entre las Islas Filipinas, Marianas, de Pascua, Norfolk y Salomón; destacando las aguas que rodean a la pequeña isla de Samoa, en donde se han descubierto grandes existencias de túnidos, formadas por barrilete, aleta amarilla, patudo y albacora.

En el Atlántico tropical y subtropical abundan las distintas especies de túnidos como el aleta amarilla, el aleta azul, el aleta negra, el bonito, la albacora y el patudo; se considera que muchas de ellas derivan y tienen sus zonas de crianza en el Golfo de México y las islas del Caribe.

Los atunes se capturan utilizando "redes fijas", "redes móviles" y "sedales" de distinto tipo para la "pesca de carnada"; también se capturan utilizando los "palangres".

Las redes fijas son del tipo de las "almadrabas de carrera", se emplean para capturar a los atunes menores y a peces afines a ellos, como el barrilete y la sierra que migran nadando en la llamada "corrida de peces"; cuando encuentran la almadraba, son capturados en su trampa o "cámara de muerte", de donde los pescadores los suben a embarcaciones menores. Estas redes se colocan en zonas con poca profundidad, como las zonas costeras que presentan estrechos y las puntas y los cabos de islas; se utilizan en el Mediterráneo y en el Mar Interior del Japón.

Las redes móviles pueden ser de muy diferentes tipos, pero la que más se usa es la red de cerco", arte que se ha impuesto al probarse como el más eficiente en las grandes pesquerías del atún y que se maniobra desde un barco cerquero tipo clipper (barco atunero) de más de 400 toneladas de capacidad.

Los cardúmenes de atún se localizan visualmente, ya sea por un vigía equipado con enormes catalejos que se encuentra en una caseta colocada en la parte superior del palo mayor, la cofa"; desde avionetas que acompañan a la flota, o desde un helicóptero perteneciente al barco. Se lanza una lancha que lleva un extremo de la red grande de hasta 500 o más metros de longitud y se rodea al cardumen; luego se cierra el fondo de la red, formando una bolsa grande. A medida que la bolsa es cobrada, su volumen disminuye concentrando a los atunes que son subidos al barco por los pescadores con fuertes ganchos de acero para el manejo de la captura colocada en las bodegas y rápidamente congelada.

 

 

 

El uso de la red de cerco se generalizó al construir un aparato denominado "pasteca hidráulica", que permitió el manejo de las enormes redes. Los barcos atuneros llevan equipo electrónico como el sonar, el radar, las ecosondas, el navegador por satélite, el receptor de facsímiles meteorológicos, etcétera.

La pesca con vara y carnada viva fue la más utilizada hasta el año de 1965, cuando por razones de costos, se fueron sustituyendo los barcos vareros por los cerqueros. El sistema consiste en obtener en bahías, aguas costeras, etc. la carnada que se pasa a tanques con agua de mar circulante para mantenerla viva en el barco. Después, el barco prosigue a las áreas de pesca; los pescadores exploran para localizar los cardúmenes de atún y cuando los ven, el barco se aproxima lentamente hasta una distancia de pocos metros y se empieza a arrojar la carnada al mar.

Los pescadores se estacionan en las barandillas que cuelgan desde la popa del barco y usan cañas de bambú o de fibra de vidrio con anzuelos, llamadas varas, para jalar los atunes del agua y lanzarlos a la cubierta. Si el cardumen se encuentra en estado de confusión o frenesí y muerde indistintamente, los pescadores usan cebos artificiales para capturarlo y, si está tranquilo, lo cual depende del hambre que tenga, se tiene que cebar con más carnada viva.

Para este tipo de pesca se utilizan embarcaciones de 50 a 300 toneladas y en algunos países como Japón, Corea, España, Estados Unidos y México se cuenta con una flota importante de barcos vareros. Esta técnica se originó en Japón hace por lo menos más de 200 años, en la actualidad está volviendo a tomar fuerza debido al alto costo que significa operar los grandes cerqueros.

Los japoneses utilizan en la captura del atún los palangres que están construidos por una línea principal de varios cientos de metros de hilo trenzado o cáñamo torcido de espesor considerable para soportar esfuerzos de cierto relieve. En esta línea madre, que puede llegar a medir entre los 10 y 20 kilómetros, se colocan cada 3 o 5 metros unos cordeles cortos de nylon trenzado llamados "hijuelas" que pueden llegar a 3 o 4 mil y de donde cuelgan anzuelos de un tipo especial para atunes, aunque también se capturan otras especies como pez vela, pez espada, marlin y tiburones. Esta técnica de pesca implica un gran esfuerzo de los pescadores ya que dura de 14 a 18 horas. Además de Japón también la emplean en Taiwán, Corea y la Unión Soviética.

Para los atunes menores y dentro de la pesca deportiva de altura, se utilizan aparejos llamados curricanes que están formados por cañas de fibra de vidrio, carretes de tambor giratorio y sedales de nylon, aparte de una serie de accesorios como señuelos artificiales, anzuelos para cebos naturales, etc. Esta pesca con curricán se realiza empleando embarcaciones menores de 6 a 10 metros de eslora y la maniobra se efectúa tomando en cuenta que los atunes son peces veloces y combativos pues no se rinden mientras les queda una pizca de energía. Su paladar es extremadamente duro y difícil para la penetración del anzuelo, el cual, por esta misma razón, se sostiene fuertemente y el pescador debe estar preparado para librar una verdadera batalla. Esta técnica es principalmente utilizada en Japón, España, Francia y Estados Unidos.

 

Los atunes son especies de gran valor comercial, con un mercado muy concentrado, ya que Japón, Estados Unidos y algunos países de Europa Occidental realizan la mayor parte del consumo mundial.

El atún se consume fresco, ya sea conservado en hielo o congelado; este último método se ha desarrollado con la incorporación de la congelación a bordo de los grandes atuneros, sobre todo para el "atún aleta amarilla", consumido en los restaurantes de lujo de las grandes capitales y el "atún ojo grande" que es utilizado por los japoneses para la preparación del guiso tradicional de pescado crudo llamado sashimi.

Otros atunes, como el barrilete, se destinan a la industria conservera que los presenta al mercado en aceite, en tomate o en salmuera; los desperdicios del enlatado se reducen preparando harina y otros subproductos para la alimentación de animales domésticos.

El atún ojo grande o patudo es abundante en las costas del Pacífico, principalmente en Isla Guadalupe, B. C. En el Golfo de México las existencias son menores. La albácora sólo se pesca en el Pacífico, ocupando la zona que va desde Alaska hasta Baja California; mientras que el atún aleta negra se captura únicamente en el Golfo de México. También se pescan el barrilete y el bonito tanto en el Pacífico como en el Atlántico.

En el Pacífico, las embarcaciones empleadas para la captura de estos organismos son atuneros de casco de acero de 30 a 50 metros de eslora, con una capacidad de bodega de 500 a 1 200 toneladas y se usan redes de cerco de 50 a 90 metros de profundidad, ya sea de jareta o de anillo.

La pesquería del atún resulta la mas dinámica, cambiante y difícil de predecir; el descubrimiento de nuevas áreas de pesca, la apertura de nuevos mercados y el desplome de otros, los cambios constantes en los precios así como la variabilidad en la oferta y la demanda, la caracterizan como un reto para los pescadores y los industriales.

Los atunes, catalogados como especies "altamente migratorias", representan una riqueza común para todos los pueblos del mundo, por ello se han establecido comisiones atuneras internacionales como la Comisión Interamericana del Atún Tropical, la Comisión para la Conservación del Atún del Atlántico, la Comisión del Pacífico Sur y, dependientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Comisión de Pesquerías del Indo-pacífico y la Comisión de Pesca del Océano Índico, ya que su conservación y el incremento racional de sus capturas, asegurará que esta fuente importante de alimento sea aprovechada de manera óptima.