Atlántida

 

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De todos los misterios que andan por el mundo, ninguno puede competir con las fabulosas historias de las tierras perdidas y civilizaciones desaparecidas, y entre todas ellas, destaca sobremanera una, la desaparición de un continente entero más allá de las Columnas de Hércules (Gibraltar), al cual se lo tragó la tierra sin dejar rastro ni de él ni de la floreciente civilización que poseía. Éste continente tenía el nombre de Atlántida.

Llama la atención que la única mención directa a la Atlántida esté en los diálogos de Platón, siendo los miles de libros que se han escrito sobre ella simplemente especulaciones y comentarios a la obra de Platón. El filósofo menciona al continente perdido en dos de sus diálogos: el Timeo y el Critias.

El Timeo resume la conversación que tuvo Sócrates y tres de sus discípulos allá por el 421 a. JC. en Atenas. En el transcurso de la conversación, uno de los discípulos de Sócrates, Critias, relata a sus compañeros una historia que Solón, famoso político y legislador ateniense, le había contado a su abuelo. En uno de sus viajes a Egipto, Solón conoció a un sacerdote que le dijo que las crónicas egipcias contenían el relato de una gran guerra librada en tiempos muy antiguos, en torno al 9.600 a. JC., entre Atenas y "una poderosa hueste que, partiendo de un lugar lejano del océano Atlántico, avanzaba insolente para atacar a toda Europa, y a Asia por añadidura". Los invasores, siempre según los comentarios del sacerdote egipcio, procedían de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules; esa isla, mayor que África del Norte y Asia Menor juntas, era el centro de un poderoso imperio que comprendía numerosas islas atlánticas vecinas y grandes porciones de tierra "Libia hasta Egipto y Europa hasta la Toscana". Grecia resistió la invasión atlante y liberó a los pueblos que habían sido subyugados, pero después hubo "violentos terremotos y pleamares, y en un día y una noche de desgracia, todos aquellos hombres belicosos se hundieron como un sólo cuerpo en la tierra, y la propia isla de Atlántida desapareció en las profundidades del mar. Razón por la cual el mar es en esas partes intransitable e impenetrable, pues en medio hay un banco de barro, causado por el hundimiento de la isla". Nada más nos dice el Timeo sobre el fabuloso continente.

 

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El Critias lo que contiene es una descripción de la isla, la fauna y flora que poseía (incluidos caballos y elefantes, lo que echa por tierra las teorías de que sud América es la atlántida, ya que no llegaron los caballos al otro lado del Atlántico hasta 1.492), la organización administrativa de la misma, su flota de 1.200 naves, sus ceremonias, su magnífica arquitectura y las virtudes de sus habitantes, los cuales "desdeñaban cuanto no fuese la virtud y tenían en poco la prosperidad de que disfrutaban". Pero el Critias también nos narra el porqué del final de la isla: "cuando el elemento divino que había en ellos empezó a debilitarse debido al cruce constante con los mortales y predominó el temperamento humano, no pudieron seguir siendo dignos de su suerte, y empezaron a comportarse de modo indecoroso". Llegó un momento en que Zeus, rey de los dioses, resolvió infligir a la Atlántida un castigo ejemplar que calmase sus ambiciones, para lo cual "reunió en su muy honorable residencia a todos los dioses  y una vez que los tuvo allí reunidos les dijo: " Y aquí se interrumpe el Critias.

 

 

¿Es posible que desapareciera un continente entero en medio del Atlántico? ¿Qué clase de catástrofe pudo haber ocurrido? ¿Hubo un estado ateniense en el año 9.600 a. JC.? ¿Pueden remontarse las crónicas egipcias a una época tan remota? ¿Por qué Aristóteles, el discípulo de Platón, sólo dijo de la Atlántida "Quien la creó la destruyó también"? Como vemos, los interrogantes que se plantean son muchos; en la mayoría de los casos sólo se generan más dudas y sólo se puede responder a ellos con especulaciones y apreciaciones personales, aunque hay algunas hechos que nos prueban que en efecto, la Atlántida existió.

Al comienzo de la época de las exploraciones (S. XV), renació el interés sobre éste continente perdido y, basándose en la Biblia, los clásicos y la mitología, se propusieron múltiples ubicaciones de la Atlántida, algunas de las cuales son Mongolia, el Ártico, las islas británicas, Persia, Mesopotamia, Etiopía, Suecia, Sudamérica, Norteamérica, Azores, Canarias, Santorín, Creta, Ceilán y muchas otras. Aunque la mayoría de las ubicaciones son poco probables y sus teóricos modificaban datos y directamente se inventaban otros, hubo uno cuyas ideas no pueden desecharse a la ligera.

Ignatius Donnelly, el miembro más instruido del congreso, norteamericano a finales del siglo XIX, publicó un libro (Atlantis: The Antediluvian World) en el que no se ofrecían nuevas pruebas de la existencia de la Atlántida, sino que se hacía una síntesis de las ya existentes, encontrando nexos entre pruebas que parecían no tener nada en común y consiguiendo ofrecer una secuencia de argumentos que no sólo corroboraban la historia de Platón, sino que además ofrecían datos nuevos sobre el continente periodo de la Edad de Oro.

 

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Donnelly se basó en lo que los antropólogos denominan Teoría difusionista que sostiene que si en lugares muy apartados surgen culturas parecidas, el hecho no puede ser casual, sino que se debe a contactos directos o indirectos.

Las dos culturas con tantas similitudes son la egipcia y la mesoamericana: Podemos encontrarnos asombrosas semejanzas entre sus templos, el hecho de que ambas culturas construyeran pirámides, la similitud entre sus aparejos, etc... y otro hecho que a Donnelly le pasó desapercibido y que viene a corroborar que entre ambas civilizaciones hubo un nexo: Ambas culturas son las únicas que representaban a sus dioses con forma de animal o de híbrido humano-animal. Por lo tanto, no cabe duda de que hubo un contacto cultural continuado entre los antiguos egipcios y los antiguos habitantes de centro América, aunque algunos antropólogos lo rechacen, Ignatius Donnelly argumentando que las culturas tienden a evolucionar de modo semejante aunque no tengan relación entre sí.

Una vez probada la existencia de la Atlántida en tiempos antiguos, la controversia se centró en qué tipo de desastre natural podría hacer desaparecer un continente entero situado en medio del Atlántico, ya que la tectónica de placas no deja lugar para la Atlántida, y por lo tanto, la destrucción de la misma sólo pudo deberse a un fenómeno excepcional.

Recordemos que en el Timeo, se menciona que la Atlántida fue destruida en un día y una noche, por lo tanto, rechazamos la hipótesis de un brusco cambio nivel de las aguas. ¿Qué tipo de desastre pudo haber ocurrido entorno al año 9.600 a JC.? Las hipótesis han sido de lo más variadas, siendo el impacto de un meteorito y la aproximación de un cometa gigante (que hoy en día sería Venus) las dos principales hipótesis que aún hoy en día no han podido ni ser probadas por completo ni refutadas por completo.

Curiosamente, la prueba de la localización de la Atlántida no surgió de tradicionales investigaciones, sino que Edgar Cayce, popular adivino norteamericano, predijo en 1.933 durante un estado de trance : "En la parte hundida de la Atlántida o Poseidia puede aún descubrirse parte de los templos bajo el fango acumulado por tantos siglos en el mar, cerca de lo que llaman Bimini, frente a las costas de Florida". En 1.968 un equipo de exploradores submarinos descubrió lo que parecía una construcción de 580 metros de longitud y forma de J, hecha dibujo que ilustra la Atlántida bajo el mar en enormes piedras rectangulares que descansaban en el fondo del mar a media milla de Paradise Point, en Bimini Norte, una de las Islas Bahamas.

Algunos geólogos se apresuraron a descartar que pudiera tratarse de la Atlántida considerando que esas piedras eran una formación rocosa natural teniendo en cuenta que la línea recta no se da en la naturaleza, y que las piedras en cuestión tenían todas cantos pulidos, la explicación cae por su propio peso y hubo un gran número de arqueólogos y atlantólogos que estaban seguros de que dichas piedras habían sido puestas allí en los últimos años, pero también ésta segunda teoría fue refutada cuando el Dr. David Zink, tras repetidas exploraciones submarinas desde 1.974, descubrió otros muchos parajes: labradas con los bordes machihembrados, una cabeza esculpida en un trozo de mármol, pautas geométricas en la colocación de las piedras, que contienen referencias astronómicas a la constelación de las Pléyades y monumentos megalíticos que no podían haber sido llevado allí por el hombre en los últimos años, ya que en todos ellos había huellas de la erosión provocada por miles de años en el fondo del mar.

Llama la atención que la ubicación de la Atlántida esté precisamente tan cerca del Mar de los Sargazos, donde no se atrevían a entrar las naves hasta bien entrada la edad moderna por el miedo a encallar en su fondo fangoso, y recordamos lo escrito literalmente del Timeo en la página anterior la propia isla de Atlántida desapareció en las profundidades del mar. Razón por la cual el mar es en esas partes intransitable e impenetrable, pues en medio hay un banco de barro, Biminí causado por el hundimiento de la isla".

Parece ser que el mito inmortal de la Atlántida tiene una base real y que lo escrito por Platón, aparte de algunos excesos cometidos por el sacerdote egipcio, su discípulo Critias o él mismo, tiene un trasfondo verídico. Ahora es el momento de que cada uno saque sus propias conclusiones acerca de la Atlántida.