Las Algas

 

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Desde hace siglos su consumo forma parte de la dieta de diferentes culturas asiáticas, descubrieron esta fábrica de vitaminas al alcance de su mano y la añadieron como complemento a los diferentes guisos, hoy día forman parte de su cultura gastronómica.

Estas plantas oceánicas son ricas en vitaminas, minerales, oligoelementos y proteínas y poseen la capacidad de equilibrar el organismo al actuar como estimulantes del metabolismo, incrementando la actividad de las glándulas endocrinas, la circulación sanguínea, los intercambios de minerales y la eliminación de toxinas.

Qué son realmente

Aunque cada vez son más comunes en restaurantes y tiendas especializadas, gran parte de la población no sabe qué son exactamente. Pues bien, se puede decir que las algas son algo así como las verduras del mar, es decir, plantas que crecen en agua, tanto dulce como salada.

Y aunque parezcan algo extraño y desconocido, como ajeno a nuestro mundo, tienen los mismos ciclos que las plantas terrestres. Es decir, crecen, se reproducen y mueren, sin que tengan que intervenir para ello la mano del hombre, sin siembras, trasplantes, abonos, riegos.

+ de 25.000 especies

Pero hay que tener claro que no todas las algas que nos encontramos en el mar pueden ser utilizadas en gastronomía. De hecho, sólo son comestibles unas 50 especies, del total de 25.000 que hasta ahora se conocen.

 

 

Una de las razones de la diferenciación entre las numerosas especies es que a lo largo de sus 2.000 millones de años de vida han ido evolucionando y diversificándose hasta adaptarse a las diferentes circunstancias ecológicas de su hábitat, esto es, el mar.

El calcio, el magnesio, el fósforo, el hierro y el yodo abundan en ellas por lo que son idóneas para remineralizar y fortalecer los huesos. La vitamina B12, ausente en los vegetales terrestres, también está presente en su estructura siendo sintetizada y asimilada por el intestino. Su abundante fibra favorece la eliminación y el tránsito intestinal y su bajo contenido en grasas las hace adecuadas en regímenes de adelgazamiento, así como en problemas de tirodes gracias a la acción del yodo sobre esta glándulas .

 Uno de los campos donde más se ha generalizado su uso es en las aplicaciones externas: cosmética, baños, emplastos, etc., ya que estimulan la circulación sanguínea, movilizan las grasas estancadas, tonifican y reafirman los tejidos y favorecen el funcionamiento de las glándulas sebaceas.

 

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Principales algas comestibles

 

Wakame      

La apariencia de esta alga recuerda a la de una escarola grande. De sabor suave, el alga wakame es especialmente rica en calcio, vitaminas B y C y hierro, y posee propiedades nutritivas parecidas a las del alga kombu. Se recomienda para los niños y las madres gestantes. Su consumo mejora la calidad de la sangre y las secreciones de los riñones y el hígado.

Cómo prepararla: Remójala unos 5 minutos y ya estará lista para acompañar a ensaladas, salteados o estofados. También cocida (entre 5 y 15 minutos) resulta ideal para mezclar con vegetales.        

 

Hiziki

Es de color casi negro y sabor fuerte. Dado su alto contenido en calcio, favorece la elasticidad y el brillo del cabello, así como el crecimiento y fortalecimiento de las uñas. Sus minerales y oligoelementos equilibran el sistema nervioso y regulan el nivel de azúcar en la sangre.

Cómo prepararla: Remójala de 10 a 15 minutos, tira el agua y hiérvela durante 20 minutos. Es ideal con arroz integral o en ensaladas, salsas o junto con cereales o verduras cocidas.

        

Agar-agar   

De hojas transparentes y sabor suave, se disuelve rápidamente al hervirla (unos 10 minutos). Se usa como gelatina en jaleas, postres, zumos o confituras. Es digestiva y ayuda a regular el tránsito intestinal. Como no contiene casi calorías, resulta ideal en dietas para adelgazar. Además, contiene muchos minerales, con lo que se evita que el organismo se debilite.

Cómo prepararla: Si quieres aprovechar sus cualidades nutritivas al máximo, tómala cruda después de haberla remojado durante una media hora.

 

 

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Nori  

De hojas finas, aromática y de sabor suave. El alga nori contiene grandes cantidades de vitamina A, C y B1 y es muy rica en proteínas. Contribuye, también, a reducir el nivel de colesterol. Resulta ideal como guarnición en ensaladas, pasta, sopa o mezclada con cereales o frutos secos. Con este tipo de alga se elaboran los típicos rollitos de arroz japoneses.

Cómo prepararla: Tuéstala un par de minutos y desmenúzala sobre tus platos preferidos. También puedes tomarla cruda o al vapor.

        

Kombu        

Es un alga con láminas gruesas y alargadas, de sabor fuerte y dulce. Su dulzor proviene del ácido glutámico y de la fructosa y el manitol, dos azúcares simples, que no aumentan el nivel de azúcar en la sangre. Por este motivo, este tipo de alga sí es recomendable para los diabéticos. El alga kombu es una de las más ricas en yodo y se le atribuyen numerosas virtudes. Es idónea para usar en caldos, sopas, estofados y condimentos.

Cómo prepararla: Tras unos treinta minutos en remojo, hiérvela durante otros 30, aunque, si lo prefieres, también puedes freírla.      

 

Arame        

Es muy parecida a la hiziki, de sabor dulce. Es rica en yodo, calcio y fósforo y su equilibrio mineral la hace muy recomendable para combatir la hipertensión y aliviar trastornos de los órganos reproductores.

Cómo prepararla: Para añadirla a ensaladas, pastas o verduras, basta con remojarla durante unos cinco minutos. Si lo prefieres, puedes cocinarla ligeramente.